Hay pilotos que vuelan precioso y pierden dinero en cada trabajo. No es una paradoja: son dos oficios. Uno consiste en sacar el plano; el otro, en que el plano llegue montado, aprobado y cobrado, y que la jornada cierre sin volver otro día.
Este artículo va del segundo.
1. El desglose: de «un vídeo de la finca» a una lista con números
El encargo llega siempre en la misma forma: «queremos un vídeo de la finca, algo bonito, un minuto». Eso no se puede presupuestar. Lo que sí se puede presupuestar es una lista de planos, y convertir lo primero en lo segundo es la mitad del oficio.
La cuenta es tonta y casi nadie la hace:
planos × intentos por plano × minutos por intento = minutos de vuelo
Con veinte planos, dos intentos de media y minuto y medio por intento salen 60 minutos de vuelo. Con baterías de 18 minutos útiles son cuatro baterías, y cada cambio son seis u ocho minutos en tierra que no se recuperan.
Ese número es el que decide si el encargo cabe en una mañana o son dos jornadas. Y es el que hay que tener ANTES de decir un precio, no después.
2. La franja de luz no se negocia con el cliente
Un plano de última luz no se rueda «por la tarde»: se rueda en una ventana de unos cuarenta minutos, y dentro de esa ventana cada cambio de batería te come una parte.
Esto tiene una consecuencia práctica que conviene decirle al cliente el primer día: los planos de hora dorada se cuentan, no se improvisan. Si en el guion técnico hay seis, hay que comprobar que caben en la franja contando los cambios — o se planifican dos atardeceres, y eso es otra jornada y otro presupuesto.
3. Quién aprueba qué, y cuántas veces
La ronda de revisión es donde se van los márgenes. Un cambio pedido cuando el montaje está sin cerrar cuesta minutos; el mismo cambio pedido después del etalonaje y la mezcla cuesta rehacer las dos cosas.
No hace falta un contrato de agencia para arreglarlo. Basta con que en la propuesta aparezcan tres líneas:
- cuántas rondas de revisión entran en el precio;
- quién es la persona que aprueba (una, no un comité);
- qué pasa si el cambio llega después de una etapa que ya estaba aprobada.
Es lo más barato que se puede escribir en una propuesta y lo que más dinero salva.
4. Y lo que sigue siendo normativo
Rodar no te saca de la norma, y un rodaje tiene dos cosas que un vuelo de paisaje no tiene: gente y un sitio que no es tuyo.
- Las personas del equipo que están al tanto de la operación son participantes; el público, los vecinos y los curiosos, no. Y son los no participantes los que fijan tu subcategoría y tus distancias en categoría abierta.
- El seguro de RC aeronáutico es obligatorio en A2 y en específica (art. 8.2 del RD 517/2024), y una productora te lo va a pedir por contrato aunque la norma no te obligue.
- El registro de operador ante AESA es obligatorio porque el aparato lleva cámara — art. 14.5.a.ii del Reglamento (UE) 2019/947, «sensor capaz de capturar datos personales».
Y si el plano exige acercarse a público, cerrar una calle o volar sobre gente, eso ya no es categoría abierta: es categoría específica, con su autorización y sus plazos. Esos plazos se piden con semanas, no con días, y es la conversación que hay que tener con la producción en la primera reunión.
Por dónde seguir
Para situar quién es participante y quién no, la ficha de categoría abierta. Para lo que ya no cabe ahí, categoría específica y el registro de operador.
Las citas son al Reglamento (UE) 2019/947 y al Real Decreto 517/2024, de 4 de junio. Los tiempos de vuelo y de batería del ejemplo son órdenes de magnitud para explicar la cuenta, no datos de ningún equipo concreto: los tuyos salen de tu registro de rodaje.