En 2026 la pregunta ya no es si un ejército tiene drones, sino si sabe dirigirlos. Según el subjefe de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados rusas, el coronel Serguéi Ishtugánov, los drones hacen hasta el 80 % de las misiones de fuego de Rusia, que ataca unos 300 objetivos al día. Un informe del CSIS publicado en febrero de 2026, How Russia Is Reshaping Command and Control for AI-Enabled Warfare, de Kateryna Bondar, explica cómo está cambiando el mando ruso para aprovecharlos. Estas son sus claves.
Del gran sistema central al programa táctico
Durante años, Rusia persiguió un sistema automatizado de mando y control único, al estilo de los conceptos conjuntos occidentales. La guerra le ha obligado a cambiar de prioridad: ahora lo que cuenta es acortar la «cadena de muerte» táctica, el tiempo entre ver un blanco y batirlo. El esfuerzo se ha desplazado a programas concretos que unen los drones con la artillería, muchos desarrollados por ingenieros civiles y voluntarios.
- Glaz/Groza. Nació en 2023 para corregir el tiro de artillería y morteros, entró en pruebas en las unidades a principios de 2024 y en agosto de 2025 ya lo usaban de forma rutinaria unidades de drones, baterías y equipos de reconocimiento. Glaz se instala en los mandos de DJI —como los del Mavic 3— y Autel o en tabletas Android. El piloto marca el blanco con un clic en el vídeo; Glaz saca las coordenadas de la telemetría del dron y las envía a la tableta del jefe de pieza, que ejecuta Groza. Según el CSIS, eso acorta de horas a pocos minutos el tiempo entre detección e impacto. Su desarrollador sigue sin conocerse.
- Svod. Un complejo de conciencia situacional táctica que el ministro de Defensa, Andréi Belúsov, presentó en agosto de 2025 como el siguiente gran paso digital del ejército. Desarrollado desde 2024, su despliegue experimental en unidades estaba previsto para el otoño de 2025.
Los datos como munición
En 2025 el Ministerio de Defensa ruso empezó a reunir de forma sistemática el vídeo de los drones, la telemetría de los operadores y el resultado de los ataques, cada dato ligado al número de identificación personal del piloto. Sirven para evaluar a los operadores —los instructores ven si cada uno mejora o empeora—, para analizar las operaciones y para entrenar modelos de inteligencia artificial. En septiembre de 2025 el ministerio convocó un consejo técnico para crear un sistema único de gestión de misiones de drones.
IA, pero con apellido extranjero
El ejército ruso considera relativamente maduras sus aplicaciones de IA para procesar imagen y sonido —visión artificial, fusión de sensores y análisis de señales, en los niveles 6 a 9 de madurez tecnológica (TRL)—, y aún experimentales, TRL 1 a 3, las de lenguaje natural. Para sustituir herramientas civiles extranjeras como AlpineQuest o Discord usa aplicaciones propias (ZOV Maps, plataformas sobre Astra Linux), pero sigue adaptando modelos abiertos occidentales y chinos —Mistral, Qwen, LLaMA, YOLO— en servidores propios. En su doctrina la IA es una función de apoyo: la autoridad y la responsabilidad de decidir siguen en manos de los mandos.
La respuesta ucraniana
Ucrania recorrió antes ese camino. Su sistema Delta, probado por primera vez en 2017 en una iniciativa de la OTAN y operativo de forma amplia desde agosto de 2022, reúne en un mapa en tiempo real lo que ven drones, satélites, sensores y unidades. Sobre él funciona el programa Army of Drones: Bonus: cada tripulación sube a Delta el vídeo de sus ataques, un equipo de verificación asistido por IA revisa cada impacto y concede puntos —según el centro neerlandés HCSS, 10 por un carro ruso y 40 por un piloto de FPV—, que las unidades canjean por equipo en el mercado estatal Brave1 Market. El comandante de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, Robert Brovdi, «Madyar», publica cada mes la clasificación de sus brigadas.
El HCSS advierte de que estos mecanismos de competencia empujan a adaptarse, pero también agrandan las diferencias entre unidades. Ya son grandes: según un estudio del RUSI que cita el HCSS, dentro de un mismo cuerpo de ejército ucraniano hay brigadas con un 5–10 % de bajas y otras que sufren hasta un 50 % en condiciones parecidas.
Lo que aprende Occidente
El grupo de investigación SCI-301 de la OTAN ya pedía en 2022 sistemas antidrón de «segunda generación» que automatizaran la detección con IA y fundieran todos los sensores en una sola imagen. El HCSS recomienda a los ejércitos europeos un sistema europeo de fusión de inteligencia y designación de blancos que no dependa de un único proveedor —hoy, el Maven estadounidense— y una arquitectura distribuida que siga funcionando bajo ataques electrónicos y cibernéticos. La conclusión común: el dron solo es eficaz si el software que lo rodea decide más rápido que el del enemigo.
Fuentes
- K. Bondar, How Russia Is Reshaping Command and Control for AI-Enabled Warfare, CSIS Wadhwani AI Center, febrero de 2026 (págs. 3-4, 9-14 del PDF).
- T. Sweijs, J. Feldhusen, M. Iven y B. de Heer, Lessons That Transfer, HCSS, junio de 2026 (págs. 6-7).
- T. Sweijs, E. Tenenbaum y J. Feldhusen, Lessons from the Jungle for the Zoo, HCSS, febrero de 2026 (apartados 5.1, 5.2 y 6.3).
- J. Dominicus, New Generation of Counter UAS Systems, OTAN STO (grupo SCI-301).
- Wikipedia (en): Delta (situational awareness system) (consultada el 05-10-2026).
Crédito de la imagen
Portada — 2024-10- DJI Mavic 3 Pro - 01, de A.BourgeoisP · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons. Recortada.