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La guerra electrónica rusa contra los drones: Zhitel, Borisoglebsk, Leer-3 y compañía

Rusia llegó a la invasión de Ucrania con el arsenal de guerra electrónica más variado del mundo, pensado para cegar radares, aviones y satélites de la OTAN. La guerra lo ha reconvertido en una gigantesca maquinaria antidrón. Este artículo repasa los sistemas principales con los datos del informe COGINT Russian Electronic Warfare Systems (3GIMBALS, junio de 2023), que recopila 33 fichas con bandas, alcances y tiempos de despliegue, y los de la inteligencia ucraniana.

Las tres maneras de vencer a un dron sin dispararle

  1. Cortarle el mando y el vídeo. Un inhibidor emite ruido en las frecuencias del enlace; el dron pierde la imagen o las órdenes y cae o vuelve a casa.
  2. Engañar a su navegación. Inhibir o suplantar las señales de GPS, GLONASS, Galileo o BeiDou desvía a los drones de largo alcance que vuelan solos a un punto.
  3. Encontrar al piloto. Toda emisión delata: si se localiza la antena del operador, se le puede atacar.

Los sistemas, uno a uno

R-330Zh Zhitel. Un camión Ural o KamAZ con un remolque de antenas, en servicio desde 2008. Escucha entre 100 MHz y 2 GHz y perturba la telefonía GSM, los satélites Inmarsat e Iridium y el GPS, a 20–25 km contra equipos en tierra y a 50 km o más contra equipos en el aire. Su punto débil: tarda 40 minutos en desplegarse y, según COGINT, a los 20 minutos de emitir el riesgo de ser localizado ya es demasiado alto. Ucrania ha destruido varios con artillería guiada por drones, uno con un proyectil Excalibur en marzo de 2023.

RB-310B Borisoglebsk-2. El núcleo de la guerra electrónica del Ejército ruso: nueve vehículos, casi todos sobre MT-LBu, que localizan y perturban las radios entre 3 MHz y 3 GHz a 30 km o más. Un puesto de mando dirige ocho estaciones de cuatro tipos. La inteligencia ucraniana ha catalogado 112 componentes extranjeros solo en una de esas estaciones, la R-330BMV. COGINT calculaba en 2023 que Rusia había perdido unos 12 complejos y conservaba menos de 100.

RB-341V Leer-3. El caso contrario: aquí el dron es el arma de guerra electrónica. Dos o tres Orlan-10 llevan falsas antenas de telefonía que bloquean hasta 2.000 abonados de tres operadores en un radio de unos 6 km, localizan los teléfonos del enemigo, pasan sus posiciones a la artillería y envían SMS de propaganda a los soldados.

Pole-21. Inhibidores de navegación por satélite que se instalan en torres de telefonía y edificios. Cubren las bandas de los cuatro sistemas GNSS (1.176–1.602 MHz), cada puesto alcanza 25–75 km, y un complejo de 100 puestos puede cegar un área de 150 × 150 km. Es una de las explicaciones de las interferencias GNSS en el Báltico y el mar Negro.

Krasukha-4. Contra los radares de aviones y drones grandes en las bandas X y Ku (8,5–10,7 y 13,4–17,7 GHz). Ucrania capturó uno cerca de Kiev en 2022, y en 2025 se confirmó que Rusia lo había vendido a Irán.

Los antidrón específicos. El Repellent-1, sobre un camión MAZ blindado, escucha drones entre 0,2 y 6 GHz a más de 30 km. El Shipovnik-Aero intenta además tomar el control del dron y hacerlo aterrizar: detecta su mando a unos 10 km y tarda 25 segundos en neutralizarlo, menos de uno si ya conoce las frecuencias. El Silok-01, presentado en 2018, perturba mando, telemetría y vídeo a más de 4 km.

Los de bolsillo. El RP-377 Lesochek nació contra los explosivos de mando por radio y protege columnas y blindados con una burbuja de unos 100 m: perturba de 20 a 1.000 MHz con 130 W. Son la familia de los inhibidores de trinchera y de vehículo que hoy lleva casi cada unidad.

Contra los satélites. El Tirada-2 perturba el enlace ascendente de satélites de comunicaciones entre 3 y 14 GHz; COGINT recoge la sospecha de que se haya usado contra Starlink.

Por qué funcionó… y por qué ya no basta

A finales de 2023 la guerra electrónica rusa hacía caer hasta el 90 % de los FPV ucranianos de radio. La respuesta ucraniana fue cambiar de bandas, saltar de frecuencia, usar repetidores, dar a los drones guiado terminal autónomo y, sobre todo, pasarse a la fibra óptica, que no se puede inhibir. Rusia hizo lo mismo con los suyos: sus Geran llevan antenas antiinterferencia de 16 elementos que resisten la perturbación del GPS.

Al mismo tiempo, cada uno de estos sistemas es un emisor enorme y lento de desplegar. Los drones ucranianos de ataque y la artillería guiada por drones los buscan como blanco prioritario: la guerra electrónica, que debía proteger del dron, se ha convertido en una de sus presas favoritas.

¿Y en España?

Nada de esto está al alcance de un particular. Tener, vender o usar un inhibidor está prohibido por el artículo 82.4 de la Ley 11/2022, General de Telecomunicaciones, salvo para la seguridad pública, la defensa, la navegación aérea y marítima y las prisiones; hacerlo es una infracción muy grave castigada con multas de hasta 20 millones de euros.

Fuentes

  • 3GIMBALS, Russian Electronic Warfare Systems — COGINT Analytic Insight Report (07-06-2023), fichas de Zhitel, Borisoglebsk-2, Leer-3, Pole-21, Krasukha-4, Repellent-1, Shipovnik-Aero, Lesochek y Tirada-2.
  • Inteligencia de Defensa de Ucrania (HUR), portal War&Sanctions: componentes del R-330BMV, del Zhitel, del Silok-01 y del RP-377UVM1L.
  • Wikipedia (en): R-330Zh Zhitel, Borisoglebsk 2, Krasukha, Repellent-1, Ukraine and electronic warfare.
  • Army Recognition (2018) y Militarnyi sobre el Silok-01; Armada International (2024) sobre el Lesochek.
  • BOE, Ley 11/2022, de 28 de junio, General de Telecomunicaciones (arts. 82.4, 106.9 y 109).

Crédito de la imagen

Portada — ElectronicWarfareExercise2018-01, de Ministry of Defence of the Russian Federation · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons. Recortada.

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