La guerra de drones ha puesto patas arriba una regla básica de la defensa aérea: que el interceptor cueste menos que lo que protege y no mucho más que lo que derriba. Cuando el atacante lanza cientos de aparatos de decenas de miles de dólares y el defensor responde con misiles de millones, gana quien aguante más tiempo pagando. En inglés se llama cost-exchange problem; aquí, «crisis del coste de intercambio».
Los datos del gráfico, en texto
- Láser Iron Beam (disparo) (defensa): 3 $.
- Cañones Skynex (ráfaga) (defensa): 500 $.
- Interceptor P1-SUN (defensa): 1.000 $.
- Interceptor Sting (defensa): 2.100 $.
- Interceptor Strila (defensa): 2.300 $.
- Señuelo Gerbera (amenaza): 10.000 $.
- Interceptor Surveyor (Merops) (defensa): 15.000 $.
- Shahed-136 (amenaza): 20.000–50.000 $.
- Cohete APKWS (defensa): 25.000–35.000 $.
- LUCAS (clon de EE. UU.) (amenaza): 35.000 $.
- Geran-2 (coste ruso) (amenaza): 48.000–80.000 $.
- Shahed-238 (a reacción) (amenaza): 70.000–100.000 $.
- Interceptor Coyote (defensa): 100.000–125.000 $.
- Geran-5 (a reacción) (amenaza): 115.000 $.
- Misil Patriot PAC-3 MSE (defensa): 4,1 M$.
Lo que cuesta atacar
Los precios de los drones son estimaciones, pero el orden de magnitud está claro. Las fuentes occidentales sitúan el Shahed-136 entre 20.000 y 50.000 dólares; a Rusia, el Geran-2 le costaba fabricarlo unos 48.000 dólares, que subieron a unos 80.000 con las mejoras de 2024. El señuelo Gerbera ronda los 10.000 dólares según una estimación ucraniana, y el Geran-5 a reacción, unos 115.000 sumando componentes. EE. UU. copió el Shahed en su LUCAS por unos 35.000 dólares la unidad, según el Mando Central.
Para el atacante, la cuenta sale. El CSIS calcula que a Rusia cada blanco batido con drones de tipo Shahed le cuesta unos 350.000 dólares, frente a alrededor de un millón por blanco con su misil más rentable, el Kh-22.
Lo que cuesta defenderse
En el otro extremo está el Patriot: un misil PAC-3 MSE ronda los 4,1 millones de dólares, según Quwa. En la guerra de Irán de 2026 se usó también contra drones por falta de alternativas y, según datos del CSIS, EE. UU. consumió cerca del 65 % de sus 2.330 interceptores entre febrero y julio. El Coyote, el interceptor antidrón del Ejército estadounidense, cuesta unos 100.000–125.000 dólares; Raytheon afirma que hubo 600 interceptaciones con él en esa guerra. Hasta el dron vigía sale caro: EE. UU. perdió en 2026 unos 45 MQ-9 Reaper, una pérdida valorada en más de 1.300 millones de dólares.
Las salidas baratas
Interceptores de pocos miles de dólares. La respuesta ucraniana ha sido derribar drones con drones. El Sting cuesta unos 2.100 dólares y el P1-SUN, unos 1.000. En febrero de 2026, según el comandante en jefe Syrskyi, los interceptores hicieron más del 70 % de los derribos de Shahed en la región de Kiev, y en marzo Zelenski dijo que Ucrania podía fabricar hasta 2.000 al día, aunque solo tenía fondos para unos 1.000. Durante la guerra de Irán, EE. UU. y los países del Golfo pidieron interceptores y equipos ucranianos: unos 200 especialistas se desplegaron en Qatar, Arabia Saudí, los Emiratos y Jordania.
Cañones con munición programable. El veterano Gepard alemán, con dos cañones de 35 mm, se convirtió en uno de los mejores cazadores de Shahed; su problema fue la escasez de munición en 2022–2023. Su heredero, el Skynex de Rheinmetall, dispara munición AHEAD que se fragmenta delante del blanco: Quwa estima unos 500 dólares por ráfaga.
Oídos baratos. La red ucraniana Sky Fortress usa más de 10.000 sensores acústicos —micrófonos y teléfonos en postes— de 400–500 dólares cada uno para reconocer el zumbido del Shahed y guiar a los grupos de defensa. El conjunto cuesta menos que dos misiles Patriot, y EE. UU. la desplegó en abril de 2026 en la base Príncipe Sultán, en Arabia Saudí.
Láseres. El Iron Beam israelí, de unos 100 kW, dispara por unos pocos dólares —Rafael habla de unos 3— y entró en servicio entre diciembre de 2025 y enero de 2026. Tiene límites claros: le afectan las nubes, la lluvia, el polvo y el humo, ataca un blanco cada vez y en 2026 había pocas unidades.
El problema no se acaba
Cada solución barata tiene respuesta. Los Geran a reacción, a 450–600 km/h, dejan atrás a muchos interceptores de hélice y reducen a segundos la ventana de los cañones; la red acústica pierde eficacia contra ellos; y los láseres no trabajan con mal tiempo. Por eso los ejércitos acaban construyendo una defensa por capas ordenada por coste: lo barato para la masa y lo caro solo para lo que lo merece.
Fuentes
- La ficha de cada sistema en la wiki, con sus fuentes: Mando Central de EE. UU. (LUCAS), Quwa (Patriot, Skynex, Shahed-238), Rafael (Iron Beam), Wild Hornets y Wikipedia (Sting), documentos filtrados y estimaciones de prensa (Geran-2).
- CSIS, Where Now? Russia's War in Ukraine (30-09-2025), nota 21; datos del CSIS sobre el consumo de interceptores Patriot en 2026.
- Raytheon, citado por Wikipedia (en): Raytheon Coyote.
- The Washington Post, 13-08-2026, sobre las pérdidas de MQ-9.
Crédito de la imagen
Portada — Sting launch 114th tobr, de General Staff of the Armed Forces of Ukraine · CC BY 4.0 · Wikimedia Commons. Recortada.